Una cuestión de derechos y deberes
Infringir la ley es cometer delito. Lo que está prohibido es delito. Y en esta categoría, contaminar el medio ambiente es delito. Quizás demasiado difícil de entender para algunos, para muchos, pero es delito.
En Tafí Viejo, Tucumán, quedan, como en muchos lugares del país, un grupo de vecinos concientes de esta situación y convocaron a un encuentro para tratar el tema a autoridades, empresarios y fuerzas vivas.
Las empresas contaminan, el poder municipal o provincial no hacen nada al respecto y por suerte la Justicia actúa.
Ese es el punto de inflexión necesario, que encontramos en estos últimos tiempos en Tucumán, donde por primera vez en la historia de nuestro país se condenó a empresarios que contaminaron nuestro ambiente. De esto pocos lo saben, pero lo importante es que se dio, que sentó precedente y que pueden ser juzgados varios inescrupulosos más que están imputados por este delito.
Claro, no robaron una billetera, no están en el calabozo, hacinados, junto al resto de los reos, pero son delincuentes y las autoridades de distintos sectores los apañan.
Sino, como muestra, basta la defensa de las empresas que infractores que hizo el intendente de Tafí Viejo, Javier Pucharras, en la asamblea convocada por los vecinos, defendiendo los puestos de trabajo que estas empresas generan. O sea que bajo ese criterio podemos formar cualquier Pyme, dar trabajo, sin importar si se esta delinquiendo o no. Bajo ese paraguas protector, aducido por el intendente taficeño, aquellos que manejan carteles de drogas o bandas de sicarios, estarían justificados, pues ellos también generan empleo.

Cargar las tintas solo contra este intendente sería injusto. Hay responsabilidades en todas partes. Los directivos de la Minera La Alumbrera están procesados y la Universidad de Tucumán es socia de ellos.
En Tucumán existe un plan llamado de producción limpia, que solo les dice a los infractores que a largo plazo dejen de hacerlo, pero que por ahora, sigan. Increíble.
Mientras tanto la contaminación generan grandes problemas. Para muestra solo basta mirar el irreparable daño a Santiago del Estero en la cuenca Salí-Dulce.
Una empresa, cualquiera que fuere, tiene al igual que cualquier persona, una responsabilidad social.

Para las autoridades, un cargo público es asumir voluntariamente la responsabilidad de velar por intereses de la sociedad. Esa es su tarea.
Y la comunidad tiene su deber de reclamar.
Derechos y deberes. Exigir y cumplir.
Solo se trata de vivir



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